martes, 10 de febrero de 2015

Ciudadanos se ha destapado como opción alternativa al PP


En la encuesta del CIS del mes de enero, el partido de Albert Riveraapuntaba sólo un 3,1% de voto estimado frente al 4,6% de Unión, Progreso y Democracia. Ya en las tripas de la encuesta los sociólogos constatan que Ciudadanos “se está construyendo contrarreloj”, razón por la que el CIS no detectaría en su verdadera dimensión la amplitud de la intención de voto que cosechan. Observan también que, entre los votantes descontentos del PP, Ciudadanos atrae a 529.000 mientras UPyD se apropiaría de 308.000. Del PSOE les llegan a los de Rivera casi 60.000 electores. Con lo cual, mostrando una progresión muy dinámica, hay expertos que consideran que Ciudadanos puede ser “el gran tapado de 2015”.
A esta tesis ha venido a dar la razón la encuesta de Metroscopia para El País, publicada el pasado domingo. El voto estimado de Ciudadanos es en este sondeo de 12,2%, duplicando al que dispone el partido de Rosa Díez. De tal modo que Ciudadanos sería la cuarta fuerza política a mucha distancia de los magentas, de los nacionalistas catalanes y de Izquierda Unida. El partido que comenzó con el destape físico de su líder en una de las campañas demarketing más logradas de los últimos años (para las autonómicas catalanas de 2006), vuelve ahora a destaparse políticamente como claro depositario de los votos que no quieren regresar al Partido Popular, son renuentes con la trayectoria última de la organización de Rosa Díez y desconfían de la moderación del PSOE. Los técnicos en la materia sospechan que el potencial de crecimiento de Ciudadanos es todavía alto y que podría alcanzar el 15% de la intención estimada de voto en sucesivos barómetros, sean públicos o privados.
En este ascenso de Ciudadanos hay una cierta justicia poética que reivindica la idea de Ortega y Gasset según la cual en toda historia nacional llega un punto en que para renacer hay que echar mano de la periferia
Algo debe tener el agua cuando la bendicen, según reza el refrán. Porque Ciudadanos no sólo ha logrado el apoyo claro y taxativo de una personalidad tan relevante como Manuel Conthe–expresidente de la CNMV y gran economista–, sino que el también economista Luis Garicano, internacionalmente reputado, presentará el programa económico del partido de Rivera el próximo día 17 en el Círculo de Bellas Artes en Madrid. La organización de cuño catalán logra así el aval de un economista e intelectual de gran altura y credibilidad y, según rumores circulantes en el mercado político,podría dar la sorpresa con algunas cabezas de lista muy llamativas en varias ciudades y autonomías.
En este ascenso de Ciudadanos hay una cierta justicia poética que reivindica la idea de Ortega y Gasset según la cual en toda historia nacional llega un punto en que para renacer hay que echar mano de la periferia. El filósofo animaba (¡Las provincias en pie!) a que la regeneración de España pudiera venir del despertar del provincianismo que es, en el fondo, lo que representa el partido de Rivera, aunque en rigor, también el de Rosa Díez, aquel de origen catalán y esta vasco. La España de la periferia, de la comunidad excéntrica más al este, cuyos dirigentes nacionalistas reclaman la independencia podría estar proporcionando una reacción positiva a través de Ciudadanos para –no hay peor cuña que la de la misma madera– evitar una no imposible implosión de España.
Ciudadanos se ha destapado como opción alternativa al PP al que va a obligar a salir de su cómoda posición actual en la que sus intelectuales orgánicos susurran a Rajoy un mantra: ''volverán nuestros electores porque no tienen donde ir''
Todo lo que está ocurriendo ahora con Ciudadanos viene del acto de octubre de 2013celebrado en el teatro Goya de Madrid, en el que se presentó el Movimiento Cívico con ocasión del cual un intelectual  –independiente hasta la intemperancia– como Félix de Azúa dijo ver en Albert Rivera “el rostro del futuro”. Es posible que lo sea si va acumulando como capas de cebolla talento y organización en Ciudadanos, es decir, personalidades de referencia –como los que ya tiene y algunos más, entre ellos Luis Garicano– y logra también crear una estructura orgánica que dé consistencia al partido: sedes, militantes, candidatos, financiación, presencia. Tiene poco tiempo para hacerlo, pero Ciudadanos se ha destapado como opción alternativa al PP, al que va a obligar a salir de su cómoda posición actual en la que sus intelectuales orgánicos susurran a Rajoy un mantra: “Volverán nuestros electores porque no tienen donde ir”.
La puerta que abre Ciudadanos, su destape como alternativa centrada y con centralidad, hace que ese diagnóstico garbancero de los funcionarios de Génova se convierta, probablemente, en un autoengaño. Más aún cuando la diferencia entre muchos de los que votarán a Podemos y los que votarán a Ciudadanos es sustancial: los sufragios a Iglesias son especialmentereactivos y cabreados; los votos a Rivera son proactivos y renovadores. Es decir, no niegan a otros, sino que afirman. Se vota a favor de un proyecto y no contra otro. Genera ilusión cuya ausencia es lo que inocula frustración en amplios sectores de la derecha que, hasta ahora huérfana de opciones, ya tiene un nuevo banderín de enganche.