jueves, 4 de abril de 2013

La manipulación semántica nacionalista

Las ideologías totalitarias siempre modifican el lenguaje de aquellas sociedades en las que se imponen. Es muy importante que los individuos se vean forzados a utilizar unos códigos lingüísticos determinados mostrando de esa manera su sumisión a la autoridad. Por ejemplo en la antigua Unión Soviética se decía el "camarada ministro" en vez de decir el "señor ministro". Una modificación del lenguaje que parece inofensiva, pero es un cambio radical y por lo tanto un acto de obediencia.


La Alemania nazi también trajo consigo una nueva forma de expresarse. De hecho el responsable de la maquinaria propangandística nazi, Joseph Goebbels, era licenciado en filología. Una de las víctimas del holocausto, Primo Levi, nos cuenta las expresiones usadas oficialmente para referirse a la masacre:

En el lenguaje oficial sólo se usaban eufemismos cautos y cínicos: no se escribía "exterminación" sino "solución final", no "deportación" sino "traslado", no "matanza con gas" sino "tratamiento especial", etcétera.

George Orwell en su libro "1984" describe una sociedad totalitaria en la que los pilares del totalitarismo son la manipulación de la historia llevada a cabo por el Ministerio de la Verdad y la manipulación lingüística a través de la "Neolengua", una nueva lengua "creada para solucionar las necesidades ideológicas". Así por ejemplo al Ministerio de Guerra se le llama ahora Ministerio de Paz. 

El nacionalismo igual que todas las ideologías totalitarias, está obsesionado con hacernos hablar de una manera determinada. En alguna ocasión hemos tratado el tema de los topónimos (¿Gerona o Girona?). Pero la obsesión nacionalista no se limita a los topónimos. Por ejemplo se han empeñado en que llamemos a Jordi Pujol "honorable" o que digamos "Generalitat" en vez de "Generalidad" o "president" cuando nos referimos a Artur Mas. Pero una de las cosas que más me molesta es cómo han conseguido que las palabras "España" y "español" desaparezcan del vocabulario. 

Recuerdo cuando era niño cómo para referirnos a la lengua de Cervantes decíamos "español". Era lo lógico, de hecho es lo que se hace en todos los países de habla hispana. Sin embargo alrededor de 1980 el nacionalismo decidió erradicar esa palabra con un argumento que le haría reir a un mono. Nos decían que había que llamarla "castellano", porque español son todas las lenguas de España. Y poco a poco fuimos cediendo porque no merecía la pena destacar por una cuestión aparentemente insignificante. En esa misma época, en la televisión pública catalana, hacían malabarismos para evitar la palabra "España". Por ejemplo, el hombre del tiempo decía "En Cataluña tendremos un día soleado, mientras que en el resto del Estado habrá chubascos tormentosos", lo cual es absurdo porque en el Estado nunca llueve. Mi padre, que era muy simpático, decía "No me queda claro en qué parte del Estado lloverá, si en el Ejecutivo, en el Legislativo o en el Judicial". Hoy en día la palabra "España" está estigmatizada en Cataluña, de tal forma que para evitar ser considerado un fascista es mejor utilizar la palabra Estado o península Ibérica. La manipulación de la lengua y la creación de esa "neolengua" nacionalista ha facilitado el fuerte aumento del nacionalismo catalán que venimos observando en los últimos años. 

La mejor manera de luchar contra la manipulación es la insumisión lingüística. Es decir rebelarse y utilizar las expresiones que sean más antipáticas al nacionalismo. Por ejemplo, cuando hablamos de la región vasca podemos llamarla de las siguientes formas: 

  1. Euskadi
  2. País Vasco
  3. Vascongadas

Los nacionalistas han conseguido que desaparezca la tercera: Vascongadas, lo cual es increíble ya que ésta ha sido tradicionalmente la manera de referirse a las provincias vascas. Mi madre que es vasca siempre había usado esa expresión, pero hoy en día su utilización se considera políticamente incorrecta. ¿Por qué? porque así lo ha decidido el nacionalismo. Podemos usar argumentos de catedráticos con reputación para usar la tercera expresión, pero para mí la razón más importante es que no quiero que me manipulen. Yo prefiero decir "Vascongadas", porque a los nacionalistas les molesta. Ése es el mejor criterio ... en caso de duda insumisión lingüística. 

publicado Nacionalismo al desnudo